Desde que nació, Kim vive sin el sentido de la vista, pero eso no le ha impedido aprender, desplazarse con su bastón y, sobre todo, tener el deseo de continuar estudiando. Hoy, sin embargo, permanece en casa porque en las dos secundarias de La Junta le han señalado que necesita una persona que la acompañe durante su jornada escolar.

Su madre, Brisa Ponce Banda, relató que Kim acudió los primeros días a la secundaria, pero ahí se les informó que debía contar con una ?sombra? que estuviera con ella durante el horario de clases. El problema es que este servicio representa un gasto que actualmente la familia no puede asumir, ya que las personas que realizan este trabajo cobran por hora.

Brisa explicó que durante la primaria la situación fue diferente. Kim asistía regularmente y recibía el apoyo de sus maestros y compañeros para trasladarse de un lugar a otro. Ella aprende principalmente de manera auditiva, por lo que todo aquello que escucha puede memorizarlo y utilizarlo en su aprendizaje.

La madre aclaró que Kim puede caminar por sí misma, utiliza su bastón y únicamente requiere apoyo para algunas actividades, como desplazarse entre salones o, eventualmente, acudir al baño. Incluso, dijo, no es necesario cargarla, como le dijeron en la secundaría, además que para sus compañeros sería una carga emocional.

A la exigencia de contar con una acompañante se suma otra dificultad: el aprendizaje del sistema Braille. Según explicó Brisa, se les indicó que Kim debería estar en una institución donde pudiera aprenderlo, pero en La Junta no existe un lugar que ofrezca esta enseñanza y tampoco los maestros de las secundarias conocen el sistema.

´´Aquí no hay dónde aprender Braille y tampoco dónde utilizarlo´´, señaló la madre, quien explicó que incluso en comercios y otros espacios de la comunidad no existen materiales o señalamientos adaptados para personas que utilizan este sistema.

Ante esta situación, Kim lleva varios días sin asistir a clases. En casa, su familia busca mantener su aprendizaje con lo que tiene a su alcance, pero la adolescente quiere regresar a la escuela y continuar con sus estudios.

Brisa señaló que acudieron a las dos secundarias de La Junta y en ambas encontraron la misma dificultad, por lo que ahora buscan alguna alternativa que permita a su hija continuar su formación sin que la falta de recursos económicos o de apoyos especializados se convierta en una barrera para estudiar.